

Solo recuerdo que las tostadas con jamón entraron demasiado bien en mi estómago.


Desde Castillejos salimos dirección Pumarao, ya en Portugal, fue una ruta preciosa, muy tranquila que se nos hizo muy corta. Pasamos por el puente, que aunque bonito, lo esperaba mucho mas grande o algo más expectacular. Eso sí, la presa que estaba junto al puente sí que me llamo la atención.
Nada más salir del puente ya nos encontramos Pumarao, un pueblecillo muy pequeño situado a la vera del río Guadiana, que nada más entrar se encontraba un bar con una terraza, donde paramos a tomar el 2º refrigerio del día.
Allí, ya mucho mas tranquilos y sosegados, empezamos a charlar y a conocernos un poco mejor los que aún no habíamos tenido la oportunidad. Vinieron también muchos amigos con motos de 125 cc. de cilindrada, que no seguirían con nosotros en la ruta puesto que en tierras portuguesas hay que tener carnet de moto para llegarlas, en España con el carnet de coche sí que las puedes conducir.
Después de algo más de media hora nos despedimos de los que se iban, y proseguimos los que nos quedamos hacia Minas de Santo Domingo, Carolina y San Benito. Allí nos encontramos con un lugar paradisiaco, era un lago con una isla en medio rodeada de una gran playa, donde se encontraba un camping con barbacoas y varias autocaravanas en lo que parecía el lugar perfecto para unas vacaciones.
Así que aprovechamos para hacer una parada y estirar las piernas, y donde inició una sesión fotográfica de lo mas entretenida. Paseamos por el lugar, charlamos y lo disfrutamos con mil planes en las cabezas de que algún día habría que regresar a aquel lugar.
Poco después nos montamos en las motos y nos fuimos dirección a Ficallo, donde nos aguardaba el restaurante para el almuerzo, y que no quedaba muy lejos de aquel lugar.
Al llegar al restaurante y después de sentarnos a una mesa en cruz, empezo poco a poco el cachondeito...... hasta el momento cumbre en el que Blas tuvo una curiosa conversación con Juan Antonio hablando de Stonner, Ducatti y sus caídas, donde al grito de !ahora que! dando golpecitos en la mesa nos acojonó a todos los presentes literalmente.
Después de eso y creyendo que ya poco más podía pasar, llego una gran sesión de chistes donde el Culimaco presento su candidatura a profesional después del chiste llamado "El hombre mas trabajador del mundo, el mejor trabajador del mundo", eso fue una bomba de relojería que provoco no solo la expectación del personal allí presente, sino un descojone tal, que aún en las motos ya de vuelta íbamos riéndonos todavía.
Después de comer y con la risa en el cuerpo nos dirigimos hacia Rosal de la Frontera, para empezar a bajar en el mapa ya vuelta a casa, eso sí, no sin antes hacer una paradita en una pastelería de El Granado para merendar.
En resumen, una gran ruta, un gran día entre motos y buena gente y sobre todo, un día de mucha mucha diversión.